junio 3, 2026

Lubricante en la industria maderera

Cuando pensamos en la industria maderera, nuestra primera imagen mental suele ser las procesadoras que derriban troncos, o las grandes sierras de cinta que transforman árboles en tablones perfectos. ¿Qué papel tiene el lubricante?

Serrín, agua y grandes cargas son el enemigo que batir sobre el terreno.

¿Cómo funciona el lubricante sobre la hoja de la sierra?

Las sierras de cinta en los aserraderos se desplazan a elevadas velocidades lineales y cortan troncos que dejan residuos de resina, savia y humedad. Esto genera muchísimo calor en las puntas de los dientes. El lubricante utilizado a pérdida tiene al menos tres tareas esenciales:

  • Película antifricción: Evita el contacto directo metal madera reduciendo el consumo del motor y evitando que la cinta sufra deformaciones por calor.
  • Antiadherencia: El aceite satura el metal para que los residuos de la madera no puedan adherirse, si no que salgan despedidos mecánicamente.
  • Protección térmica y anticorrosiva: Cuando la sierra se detiene, el residuo que deja el aceite protege el acero de la humedad residual de la madera verde, evitando que se forme óxido en los dientes.

Para poder llevar a cabo todo esto, hay que buscar tecnología y ecología de primer nivel.

El desafío ecológico: Lubricar sin dejar rastro.

El mayor inconveniente de trabajar en medio de la naturaleza con lubricación por pérdida es que, si no elegimos el producto adecuado, contaminaríamos miles de litros de agua subterránea en cada jornada de trabajo. ¿Cómo evitarlo?

Busca siempre lubricantes biodegradables. Son aceites base éster vegetal o sintético biodegradable y están diseñados para ser respetuosos con el medio ambiente.

Además, también es importante no dejar rastro en la madera. Si usamos aceites minerales, podríamos manchar las fibras y arruinar la capacidad de la madera de ser teñida o barnizada en un futuro.

Alternativas a lo tradicional:

Tras la prohibición del uso del gasoil y aceites pesados para esta aplicación se han ido desarrollando esos lubricantes biodegradables. Sus bases, como mencionamos antes, suelen entrar en dos categorías:

  1. Ésteres sintéticos: Aceites creados en un laboratorio uniendo ácidos grasos y alcoholes.

Ofrecen como ventaja que se evaporan de forma limpia, pero soportan en la sierra el tiempo suficiente para cortar y desmoldar la resina. Además, sus moléculas de ésteres tienen polaridad lo que hace que se adhiera con más facilidad al acero de la hoja, formando una capa protectora muy fina, pero a la vez resistente para que el serrín no la arrastre.

  1. Bases vegetales refinadas y aditivadas: Suelen ser aceites de colza o girasol, modificados genéticamente y estabilizados químicamente.

Llevan aditivos antioxidantes avanzados para garantizar la permanencia de líquidos en las boquillas y que el lubricante fluya perfectamente.

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